domingo, junio 6

QUE BIEN NOS HACEN QUEDAR...

Los encargados de la seguridad en el aeropuerto de Johannersburgo demoraron a 10 de los cerca de 80 barras que ayer habían partido de la Argentina para presenciar el Mundial. Incluso, seis de ellos resultaron deportados.
En ese grupo se encuentra Andrés Pillín Bracamonte, líder de la hinchada de Rosario Central, quien había sido autorizado a viajar por la Justicia. El problema es que tiene dos causas pendientes: una por tirar una bomba de estruendo y otra por intento de homicidio. También por pedidos de Interpol, debieron pegar la vuelta Julio Navarro, de Central; Pablo Respini y Luis Tucsi, de Huracán; Juan Duarte, de Lanús; y Sergio Roldán, de San Martín de Tucumán.
Hugo Lopizano, comisario de la Policía Federal que viajó por ese tema, explicó que en un lugar pueden autorizarlos a viajar y en otros países rechazarles el permiso. El miércoles llegaría Marcelo Mallo, responsable de Hinchadas Unidas Argentinas.

0 comentarios:

Publicar un comentario